BIOGRAFÍA
Macarena Taguas-Casaño
Soy artista. Médico de formación, curiosa por naturaleza y observadora en esencia.
Desde muy pequeña, el dibujo formó parte de mi manera natural de estar en el mundo. Desde los dos o tres años, según recuerda mi familia, llevaba un lápiz en la mano. No recuerdo haber empezado a dibujar: recuerdo, más bien, que siempre estaba dibujando. Había un papel y había un lápiz, y yo dibujaba. Era algo tan natural como respirar.
En mi familia siempre hubo una cierta sensibilidad artística, aunque nadie se dedicara profesionalmente a ello. Mi tío Manolo, que dibujaba y pintaba, fue especialmente importante para mí. No me enseñó a mirar: reconoció que yo ya tenía una manera especial de hacerlo, y estuvo a mi lado, alimentando y apoyando ese anhelo.
Mi infancia estuvo rodeada de estímulos que todavía forman parte de mi memoria: la casa familiar, la casa de mi tío, los libros, los animales, la terraza, la pajarera, los rincones de la casa de Marchena, los olores de la cocina de carbón… Recuerdos que no conservo sólo como imágenes, sino también a través de los sentidos. Quizá por eso todavía hoy puedo detenerme ante algo que para otros forma parte simplemente del paisaje.
Después llegaron la adolescencia, los estudios, la universidad y la Medicina. Elegí Medicina porque me atraían profundamente el conocimiento, comprender cómo funciona el cuerpo humano y la posibilidad de dedicarme al cuidado de los demás. Aprender, saber y conocer han sido siempre una parte esencial de mi vida. Soy una lectora y una estudiosa incansable, movida por la curiosidad y por el deseo de comprender.
El dibujo y la pintura continuaron acompañándome de manera natural, aunque sin convertirse durante muchos años en una práctica artística continuada. Mi vida estuvo llena de otras experiencias: la profesión médica, la creación de mi propia familia, dos años viviendo en Reino Unido y la experiencia de atravesar una pandemia desde la primera línea como médico. Hoy no veo ese tiempo como algo perdido, sino como parte inseparable de las experiencias que han construido quién soy y, también, de aquello que forma mi mirada.
En septiembre de 2022 decidí volver a crear de una manera más consciente y continuada. Desde entonces, he tomado la decisión firme de desarrollar mi camino como artista profesional, dedicando tiempo al estudio, a la formación, a la experimentación y a la construcción de una práctica artística propia.
Desde entonces, mi trabajo se ha convertido en un proceso continuo de búsqueda. Algunas preguntas vuelven una y otra vez y cada vez las encuentro desde un lugar diferente. Exploro distintas técnicas y materiales porque cada una me ofrece un idioma diferente y nuevas posibilidades de construir y expresar.
Hoy sigo aprendiendo de la pintura y de aquello que la propia obra me devuelve. Mi trayectoria vital, todo lo aprendido y la sensibilidad que me acompaña desde la infancia forman parte de una misma mirada que continúa evolucionando.